<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="yes" ?><?xml-stylesheet href="..\..\..\epaper.xsl" type="text/xsl"?><TIPOPUBLICACION ID="2344"><NOMBRE_TIPOPUBLICACION>EXPANSION 2012</NOMBRE_TIPOPUBLICACION><PUBLICACION ID="176091"><NOMBRE_PUBLICACION>EXP14AGMAD</NOMBRE_PUBLICACION><COMENTARIO_PUBLICACION>8.482</COMENTARIO_PUBLICACION><FECHA_SALIDA>14/08/2014</FECHA_SALIDA><HORA_SALIDA>07:30</HORA_SALIDA><SECCION ID="9371"><NOMBRE_SECCION>Directivos en verano</NOMBRE_SECCION><ARTICULO ID="11253488"><NOMBRE_ARTICULO>Empresas responsables (11253488)</NOMBRE_ARTICULO><FECHA>14/08/14</FECHA><HORA>03:13</HORA><EDICION ID="207551"><NOMBRE_EDICION>GENERAL</NOMBRE_EDICION><CONTENIDO ID="25410719" IDTIPCON="3" ORDEN="2" TIPO="Antetítulo"><PARRAFOS><PARRAFO ESTILO="Ant. Verano2011" ID="14304910" NUMCH="18" TIPCON="Antetítulo"><CARACTER ESTILO="SNX35514538SNX" ID="35514538" NUMCH="18">EMPRESA Y POLÍTICA</CARACTER></PARRAFO><CAJAS><CAJA ID="39634026"><X1>169909.283</X1><Y1>39839.477</Y1><X2>270829.991</X2><Y2>51460.979</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></PARRAFOS></CONTENIDO><CONTENIDO ID="25410686" IDTIPCON="1" ORDEN="1" TIPO="Título"><PARRAFOS><PARRAFO ESTILO="tit. 41 apertura" ID="19636750" NUMCH="21" TIPCON="Título"><CARACTER ESTILO="SNX35514539SNX" ID="35514539" NUMCH="21">Empresas responsables</CARACTER></PARRAFO><CAJAS><CAJA ID="39634029"><X1>169909.283</X1><Y1>54825.470</Y1><X2>270830.000</X2><Y2>69811.500</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></PARRAFOS></CONTENIDO><CONTENIDO ID="25410730" IDTIPCON="7" ORDEN="3" TIPO="Firma"><PARRAFOS><PARRAFO ESTILO="Firma nombre" ID="19641003" NUMCH="35" TIPCON="Firma"><CARACTER ESTILO="Firma nombre" ID="26946971" NUMCH="23">Carlos Rodríguez Braun </CARACTER><CARACTER ESTILO="Firma ciudad" ID="26946970" NUMCH="11"> Sotogrande</CARACTER><CARACTER ESTILO="Firma nombre" ID="26946971" NUMCH="1"></CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto general" ID="14304526" NUMCH="271" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto general" ID="26946979" NUMCH="135">Una de las consignas más dañinas para las empresas es, paradójicamente, la que parece más benévola: la idea de que la empresa debe ser </CARACTER><CARACTER ESTILO="SNX35520083SNX" ID="35520083" NUMCH="24">socialmente responsable.</CARACTER><CARACTER ESTILO="Texto general" ID="26946979" NUMCH="112"> El mensaje ha sido comprado por muchas empresas, y masivamente por políticos, sindicatos y la opinión pública.</CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto gensangria" ID="14304527" NUMCH="513" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto gensangria" ID="26946980" NUMCH="513">De manera insidiosa, la retórica que propicia la responsabilidad social de las empresas sugiere que en realidad no lo son y, como se trata de un objetivo sin duda loable, de hecho, como las empresas deben ser socialmente responsables, entonces alguien tendrá que obligarlas a serlo. ¿Quién es ese alguien? El Estado, evidentemente, cuya responsabilidad social se da siempre por supuesta. Es esta asimetría lo que ha volcado al intervencionismo mayoritario la causa de la responsabilidad social corporativa (RSC).</CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Ladillo" ID="14304500" NUMCH="25" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="SNX35520084SNX" ID="35520084" NUMCH="24">El lado intervencionista</CARACTER><CARACTER ESTILO="Ladillo" ID="26946972" NUMCH="1"></CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto general" ID="14304526" NUMCH="701" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto general" ID="26946979" NUMCH="701">Políticos, sindicalistas, directivos y analistas peroran solemnes sobre la responsabilidad empresarial. Sus encuentros, debates y declaraciones revelan que la RSC no es más que un nuevo disfraz de una vieja noción que excluye a las empresas de las normas del Estado de Derecho. En efecto, las empresas son culpables de entrada, mientras no se demuestre lo contrario (y a menudo aunque se demuestre), con lo que deben estar todo el rato probando que no son malvadas. Como cualquiera sabe, esto no sólo es prácticamente imposible sino que pone toda la iniciativa en el lado intervencionista, que podrá manejar arbitrariamente el grado en que se da por satisfecho con las explicaciones de las empresas. </CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto gensangria" ID="14304527" NUMCH="395" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto gensangria" ID="26946980" NUMCH="395">Muchos directivos y empresarios, si no asumen directamente que esta agresión antiempresarial es algo inocuo o incluso plausible, procuran neutralizar el peligro que comporta la RSC transformándola en un elemento propiciador de su propia imagen: después de todo, si la empresa X realiza acciones que promueven su responsabilidad, siempre será mejor que la empresa Y, que no las realiza. ¿Verdad?</CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto gensangria" ID="14304527" NUMCH="320" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto gensangria" ID="26946980" NUMCH="320">Pues no, no es verdad. Primero, porque esas acciones podrán ser incluso condenadas por la corrección política imperante, como si fueran mera propaganda (nótese que la publicidad sólo es condenable cuando la llevan a cabo las empresas: si lo hace el poder, el Estado, en cambio, es un ejercicio loable de transparencia).</CARACTER></PARRAFO><PARRAFO ESTILO="Texto gensangria" ID="14304527" NUMCH="527" TIPCON="Texto"><CARACTER ESTILO="Texto gensangria" ID="26946980" NUMCH="527">En segundo lugar, y mucho más importante, si las empresas ignoran que todo en la RSC invita a la coacción anti-empresarial pueden caer en la ingenuidad, de creer que las campañas de imagen las protegerán en última instancia de las incursiones punitivas del poder político y legislativo. Esto nunca es así porque, como hemos visto en un artículo anterior, no existe un poder económico asimilable al político, que puede hacer con y contra las empresas prácticamente cualquier cosa. Lógicamente, sin responsabilidad social alguna.</CARACTER></PARRAFO><CAJAS><CAJA ID="39634030"><X1>170142.479</X1><Y1>69811.500</Y1><X2>251989.588</X2><Y2>279615.500</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></PARRAFOS></CONTENIDO><CONTENIDO ID="25410685" IDTIPCON="8" ORDEN="6" PREVIO="" TIPO="Foto">25410685.jpg<CAJAS><CAJA ID="39634028"><X1>170168.770</X1><Y1>279615.500</Y1><X2>270829.991</X2><Y2>350798.969</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></CONTENIDO><CONTENIDO ID="25410740" IDTIPCON="6" ORDEN="4" TIPO="Pie de foto"><PARRAFOS><PARRAFO ESTILO="Pie foto" ID="14304521" NUMCH="52" TIPCON="Pie de foto"><CARACTER ESTILO="Pie foto" ID="26946973" NUMCH="52">Todo en la RSC invita a la coacción antiempresarial.</CARACTER></PARRAFO><CAJAS><CAJA ID="39634027"><X1>170168.770</X1><Y1>352210.080</Y1><X2>270829.991</X2><Y2>355956.578</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></PARRAFOS></CONTENIDO><CONTENIDO ID="25410751" IDTIPCON="40" ORDEN="5" TIPO="Ignorar"><PARRAFOS><PARRAFO ESTILO="Sumario" ID="19636790" NUMCH="110" TIPCON="Ignorar"><CARACTER ESTILO="SNX35514617SNX" ID="35514617" NUMCH="110">Si la empresa X hace acciones de RSC siempre será mejor que la empresa Y, que no las realiza. ¿Verdad? Pues no</CARACTER></PARRAFO><CAJAS><CAJA ID="39634025"><X1>213266.668</X1><Y1>164756.625</Y1><X2>270830.000</X2><Y2>184189.111</Y2><ANGULO>0.000</ANGULO><INCLINACION>0.000</INCLINACION></CAJA></CAJAS></PARRAFOS></CONTENIDO></EDICION></ARTICULO></SECCION></PUBLICACION></TIPOPUBLICACION>